IZAL clama contra la felicidad artificial en ‘Autoterapia’

Izal

“Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia dentro, despierta”, sostenía el psiquiatra Carl Gustav Jung. En este mundo acelerado y esclavo del “me gusta”, Izal se desmarca con su disco más introspectivo: Autoterapia, producido por Santos&Fluren. Un álbum que presentará el 12 de abril, en el Poble Espanyol, invitado por el Cruïlla Primavera.

El alma del quintento, Mikel Izal, admite que Autoterapia es también su álbum más “autobiográfico“. Y la mejor prueba es la canción que bautiza el compacto: una historia sobre la recurrente metáfora del vaso medio lleno o medio vacío. ¿Y por qué opción se decanta Mikel? “La última: soy de los que cree que todo puede salir mal, hasta que decide, a mitad de canción, dar un giro y pensar: ‘será mejor que disfrute de lo que me está pasando’ [Dejaré mi mitad oscura en duermevela y a mi otra mitad la haré dueña y señora de mis fiestas…, reza la letra]”. “En la universidad me llamaban Angus (de angustias) -confiesa este ingeniero de Telecomunicaciones-. Y en el grupo soy Agorer (de agorero)”, ríe.

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En Autoterapia cuentan, además, con la colaboración del extrovertido Ara Mailikian. “Porque queríamos al mejor”, asegura el teclista, Iván Mella. “Le enviamos la canción, le encantó, y la grabó en Barcelona, aprovechando que estaba de promoción”, relata el batería Alejandro Jordá.

Los instrumentos de cuerda adquieren un acertado protagonismo en el cuarto disco de un conjunto empecinado en “no aburrirse”, explica el guitarrista, Alberto Pérez, quien tanto se estrena con el tres cubano (fruto de su reciente estancia en la isla caribeña) como con el banjo en El pozo (¡cómo cuesta despojarse de todo lo que te sobra en la vida!) o se marca un espectacular solo de guitarra en Bill Murray, la pieza más larga, con sus 5.40 minutos.

¿Y cuál es la más corta? Variables, dura 2.23 y cuenta con material (justificadamente) reciclado. La estrofa con la que empieza (“De tanto contar conté con terminar las vidas que nos quedan“) la cantaba Mikel en  Los seres que me llenan. “Me gusta mucho esta frase. La escribí para Magia, pero la descartamos porque el ritmo y la producción eran horribles. Así que fíjate qué partido le hemos sacado: aquí es el caramelito final”, saborea el cantante.

“YONQUI DE LAS EMOCIONES”

Otra letra (esta vez entera) recuperada es Canción para nadie, aunque pertenece a la prehistoria de IZAL (de cuando Mikel ejercía de cantautor). Pero esta nueva versión ha desatado la furia de algunos seguidores en las redes sociales. En canciones como Ruido blanco y Temas amables, Izal reflexiona sobre la absurda persecución del «me gusta» y sobre el peligro de convertirse en “un yonqui de las emociones”.

Aunque la mejor pieza del disco quizás sea El Hombre que podía volar pero no sabía cómo, con su desenfadada manera de hablar del “afán de la humanidad por saboterase a sí misma”. IZAL tiene buen ojo (el mismo que luce en la elegante carátula) para crear atmósferas y sonido épicos. Para mirar hacia dentro, hacia afuera, hacia donde quieran.

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