¿Puede una Persona Sorda sentir la música? En enCantados llevamos desde octubre del 2019 convirtiendo el silencio en canciones con nuestros eventos inclusivos. Las intérpretes en Lengua de Signos hipnotizan con sus manos, sus ojos, sus cuerpos y, sobre todo, logran que las Personas Sordas… SIENTAN la música.

¿Sabes que el 14 de junio es el Día de la Lengua de Signos? El día coincide con la constitución de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE): la entidad que más ha batallado para que sea una lengua reconocida y valorada. Durante toda esta semana, haremos una cuenta atrás para festejar la efeméride. Y empezamos compartiendo solo una parte de la entrevista que le hemos hecho a Laura Vega, Especialista de Lengua de Signos. Las preguntas que nos hemos reservado tienen un motivo que, sin duda, os sorprenderá y… enCantará.

¿Qué tal si empezamos pidiendo que te presentes?

Me llamo Laura Vega, soy una persona sorda y tengo 30 años. Nací en Barcelona y a los 21 años me independicé cambiando de ciudad, a Madrid. Actualmente estoy viviendo en Granada. Ahora mismo no estoy trabajando debido a las circunstancias del Covid-19. De hecho, estaba en búsqueda de empleo y me encuentro en una situación complicada como muchas otras personas en España. Soy Especialista de Lengua de Signos (ELSE)

También me dedico a interpretar canciones en Lengua de Signos. Es más, con mi pareja iniciamos hace poco el proyecto @inspirasignos que podéis encontrar en Instagram y Facebook. Nuestro objetivo es hacer accesible la música a través de la Lengua de Signos. Aunque pueda parecer ilógico porque somos Personas Sordas, la música nos apasiona y disfrutamos creando la magia que nos sale de dentro, y nos emociona tanto como a cualquier persona oyente.

¡Y menuda magia! Pero cuéntanos más: ¿Cuándo, dónde y con quién fue tu primer contacto con la Lengua de Signos?

Cuando mi madre descubrió que era sorda, mis padres se apuntaron a un curso de Lengua de Signos que duró 2 años (entonces yo tendría unos 3 años), aunque en casa siempre se apoyó la lectura labial y la comunicación de forma oral y mi madre me “animaba” a que hablase. Recuerdo que usaba algunos signos básicos de apoyo pero, en realidad, aún no conocía la Lengua de Signos.

Fui a una escuela bilingüe, el centro educativo se llama Tres Pins, donde había más niños sordos. Pero yo no me identificaba como persona sorda ni creía en la importancia que aportaba la Lengua de Signos. Más tarde, con el tiempo, y ya en el instituto, lo vi claro. Al principio me costó relacionarme porque desconocía la Lengua de Signos Catalana pero, poco a poco, hice amistades y la aprendí de manera natural.

A los 21 años ya empecé con la formación especialista de Lengua de Signos Española y me enamoré completamente tanto de esta como de la catalana.

Apórtanos más luz sobre la cuestión con la que empezábamos el escrito: ¿Cómo siente una Persona Sorda la música (esta pregunta nos la hacen a menudo en enCantados)?

¿Sentir la música? El colectivo de las Personas Sordas es heterogéneo y su percepción de la música depende de si tienen restos auditivos o una pérdida total. Los que tenemos restos auditivos, podemos oírla y entender mejor las letras gracias a la Lengua de Signos que, evidentemente, ayuda en ambos casos. Lo mismo que el ritmo corporal y la expresión.

Creo que cada uno busca el método que más le transmite y permite que le llegue mejor la música. Además, depende de otros factores: el tipo de música y los gustos de cada uno… Y si el sonido es más marcado, con más ritmo (bom-bom), se percibe mejor que una balada.

 

¿Y cómo te preparas una canción antes de signarla?

Para hacer una canción bien signada hay que tener muchos conocimientos sobre la Lengua de Signos (gramática, sintáctica, etcétera), y conocer bien a la comunidad sorda.

Para preparar una pieza primero tienes que conocer la canción, profundizar en el mensaje de la letra y entenderla. Y hacerte preguntas como: ¿de qué va?, ¿a quién va dirigida?.

En las canciones acostumbran a haber muchas metáforas que hay que saber interpretar para que tengan sentido y signarlas de manera que el público sordo las entienda. Una vez hecho este primer paso, poco a poco adaptas la letra a la Lengua de Signos con su estructura gramatical. Y después hay que revisarla de nuevo para que esa letra quede ligada al ritmo de la música. Y esto es bastante complejo porque a veces las adaptaciones no van al mismo compás que la letra original y tienes que buscar la forma para que te dé tiempo a signar y todo encaje.

Necesitas mucha práctica. Es lo más importante. Y respetar siempre la Lengua de Signos con sus configuraciones bien hechas. No puedes hacer una canción ‘inventando’ signos e improvisando. Hay que trabajarlo muchísimo para que todo quede bien: el ritmo, la letra, la Lengua de Signos y todo el conjunto.

 

¿Qué opinas de la polémica generada sobre la también llamada «apropiación cultural» de la Lengua de Signos?

Es un tema tan amplio… Se está luchando, velando por el buen uso de la Lengua de Signos. Hay muchos casos de apropiación cultural y hay que mimarla. No puede haber personas que signen mal, que practiquen con canciones, que no sepan hacerlo y, aún así, las publiquen en redes sociales. Ni personas que sin tener el título de Especialista de Lengua de Signos se dediquen a enseñar o a hacer una difusión ‘basura’, sin tener en cuenta que detrás de todo hay una lengua. Hay personas sordas.

He visto muchísimas chapuzas que en vez de emocionarme me entristecen. Hay muchas maneras de hacer aproximaciones sin «maltratar» a la Lengua de Signos. Sin venderla.

Entonces, ¿quién dirías que está autorizado y quién no a signar canciones?

Es como si un profesor de lengua quisiera trabajar en un hospital de médico. ¿Podría?

No, no. ¡Claro que no!

Pues aquí lo mismo: pueden hacerlo personas que tengan buen conocimiento de la Lengua de Signos y que también estén metidas dentro de la comunidad sorda.

Sobre todo, ha de pensar que es para el publico sordo y no valorar solo su estética. Es una lengua y como tal merece respeto.

Otro ejemplo: es como si una persona que canta mal se emperra en dedicarse a eso, aunque nunca le vaya a salir bien.

En todos estos años como periodista musical he conocido a algunos… [risas]

Pues que les quede también claro: hay que tener el don y la capacidad para poder hacerlo. La magia sale de dentro.

¿Has probado alguna vez una mochila vibratoria?

Sí, y para escuchar canciones con letra no me gusta porque solo sientes la vibración y para mí eso ya no es música. Se pierde todo. Ahora sí, si te la pones para escuchar techno, ahí es la bomba porque todo lo que vibra te llega al cuerpo. Está claro que cada uno siente la música como le gusta.

¿Qué crees que debe saber sí o sí (y de una vez por todas) la sociedad sobre las Personas Sordas?

¡Necesitamos un mundo accesible! ¡Sin límites! Creo que lo fundamental es enseñar la Lengua de Signos en los colegios y así todos sabríamos comunicarnos sin impedimentos. La gente ha de empatizar más y dar más oportunidades a las Personas Sordas en el ámbito laboral. La sociedad ha de saber que la sordera es una discapacidad invisible. Se le ha de dar más visibilidad. ¡Y que conozcan la Lengua de Signos, que es maravillosa!

Con el Covid-19 se ha constatado el evidente aislamiento de este colectivo. ¿Cómo podría solucionarse en situaciones similares?

Hay tantas cosas… Todo es más complicado, por ejemplo, hacer trámites burocráticos: todo es por teléfono y aunque tenemos servicios de vídeo de interpretación de 25 minutos no siempre te da tiempo. En los colegios e institutos online, ¿dónde está la accesibilidad? No están preparados y espero que se hayan dado cuenta de lo importante que es.

En las redes sociales todos subían vídeos sin subtítulos: mucha información perdida.

Y, sobre todo, no hay que olvidarse de las personas sordociegas y de las dificultades que tienen en los estados de alarma en casa, sin la ayuda de un mediador comunicativo. Algunos, solos. ¡Imagínate!

¿Cuál es la lección más importante que te ha dado la vida?

Cuando nacemos no traemos un manual de instrucciones que nos explique cómo tenemos que vivir. En realidad, hay muchas lecciones que he aprendido y que me han hecho madurar a golpes. Pero las más válidas son las de mis padres, con sus enseñanzas, con sus valores, que me han hecho ser quien soy yo hoy en día.

He aprendido de mucha gente que ya no está aquí. La vida es demasiado corta. ¡Disfruta! ¡Aprende! ¡Vive! ¡Ríete! Aprovecha todo lo que puedas los momentos con tus seres queridos.

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